“Overbooking”

La Fortaleza Aérea, técnicamente conocida como bombardero B-17, fue uno de los aviones más resistentes del ejército norteamericano, y hoy brincaba de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha en un desesperado intento por esquivar los proyectiles antiaéreos que iban explotando como palomitas de maíz en el cielo nocturno de Francia. Cada golpe asestado hacía temblar el esqueleto del avión y el rugido ahogado de uno de los motores que movían las grandes hélices no parecía tranquilizar al grupo de paracaidistas que se amontonaban de pie como sardinas en una lata de acero y combustible. La luz roja de una bombilla con tulipa de vidrio teñía de su color la cara de los asustados soldados de la primera brigada “Airborne”. Sus uniformes, impolutos y con los parches de la compañía recién cosidos, solo eran manchados por la grasa del aparato y por el descuidado vómito de alguno de ellos. Los subfusiles Thompson anclados al hombro, y con una mano aferrando los asideros del techo, aguardaban el momento de saltar hacia lo desconocido, de zambullirse como el nadador en una piscina olímpica.

Uno de ellos, el más alto, sujetaba la fotografía en blanco y negro de una joven mujer mientras el casco le tapaba la mitad de la cara.

—¿Cuántos “Boches” piensas matar con eso, hijo? —el Teniente Harris, aun sentado en los bancos, miró al muchacho.

El soldado no contestó, y cerrando los ojos guardó la imagen en el bolsillo solapero de la chaqueta verde de fieltro.

—Hijo, esa señorita ya estará bailando con el primer burgués adinerado de Nueva York—se levantó y le puso una mano en el hombro del soldado— ¿O acaso crees algo diferente?

—Señor, usted no la conoce, ni a mí tampoco—le miró manteniendo sus ojos en los de él.

El sargento, de pie al fondo de la fila, alzó la voz con tono humorístico:

—Vaya teniente, parece que el soldado conoce mejor a las mujeres que usted—las risas de toda la unidad taparon los estruendos continuados de los cañones “mata pájaros” de 88mm.

—Ya veo, ya veo. Un chico que se pasa de listo no dura mucho en la guerra. Más que nada porque no suelen acatar las órdenes que se le dan. ¿Es ese tu problema? —le golpeó con el puño en el casco— di muchacho, ¿Hay alguien ahí dentro? Toc, Toc.

Las risas del resto de soldados auparon la autoestima del oficial.

—Parece que esta hueco. ¿Qué opina sargento? —se apartó para poder ver el fondo del avión—¿Tendrá algo funcionando dentro?

—Lo veremos cuando un maldito alemán le vuele la cabeza—respondió masticando el chicle para mareos y de nuevo las risas ahogaron la explosión de un avión que volaba a la par y había sido alcanzado en el depósito de gasolina.

El teniente metiendo la mano en el bolsillo del recluta, sacó la fotografía y la llevó hacia la exclusa corrediza. La abrió hacia un lado y el aire aromatizado con el olor del fuego, entró en el habitáculo, no sin antes hacer bailar el pelo canoso del oficial.

—No hemos venido aquí para estar pensando en estas gilipolleces.

Y cuando se disponía a soltar la imagen al vacío, el soldado con un grito de desesperación se abalanzó sobre el hombre y en un inexistente forcejeo, ambos cayeron fuera del avión.

Toda la tripulación se arremolinó en la puerta, pero pasados diez segundos solo observaron desplegarse como un globo, una única seta blanca. No hacía falta girarse para comprobar que el paracaídas del oficial seguía apoyado en el banco de chapa de la Fortaleza Aérea.

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22 respuestas a ““Overbooking”

  1. ¡Hola! Qué menos que devolverte el apoyo que me has dado en los vídeos desde el principio pasándome por aquí 🙂
    ¡Me ha gustado mucho! Escribes muy, muy bien. Es muy difícil contar una historia en poco espacio, y la verdad es que se te da de maravilla.
    ¡Un abrazoo!

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Laura! Qué agradable tenerte por mis terrenos!
      Apoyo tus vídeos porque de no hacerlo temo que Youtube pierda a una gran booktuber!. Sinceramente, me encantan tus vídeos y cada martes superas al anterior. Además, todos sabemos lo difícil que es hacer arrancar un proyecto y lo necesario que resulta disponer de un empujón aunque sea pequeñito.
      Recuerda que siempre serás bienvenida por aquí, y espero que me visites de vez en cuando!
      Un fuerte abrazo 😊

      Me gusta

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