No te des la vuelta…

—¿Quieres dejar de hacer ese ruido? Me pone de los nervios — Dijo Paula a su compañero mientras sostenía con ambas manos la linterna.

—¿Qué ruido? — Lucas, que iba caminando a dos metros delante de ella, se giró.

—Ese maldito ruido que siempre haces al mascar chicle, oh Dios, no lo soporto — Desvió el haz de la linterna hacia la cara de él, y esta iluminó su blanco semblante — encima seguro que estás llamando la atención de algún animal.

—Cállate la boca y seguro que ningún bicho se comerá esos ojitos que tienes — Escupió el chicle contra un árbol y se dio la vuelta para continuar caminando.

—Eres un crío… ¿Cuánto falta para llegar? Estoy harta de este bosque y su suelo fangoso.

—Poco, el antiguo cementerio está ahí —Levantó una mano para señalar con su dedo índice entre unos matorrales— ¿No lo ves? ¿Ya te han comido los ojos los bichos?

—No me hace gracia estúpido, sabes que no me gustan los bichos… y menos ese cementerio del que hablas, no sé qué demonios hacemos aquí.
Caminaron diez metros más y delante de ellos, tapizada por enredaderas, se encontraba una puerta de reja forjada. A la izquierda de ella, descansando en el barro y semienterrado, estaba la escultura de granito de un ángel.

—Mira eso, ¡Le han quitado las alas a esa escultura! Es siniestro— Dijo Lucas mientras la iluminaba con su linterna recargable.

—Vámonos ya, de verdad… Todo esto no es más..

—¡Mira! Alguien ha escrito su nombre en la frente del ángel, jajaja — La interrumpió, y poniéndose de cuclillas, pasó el dedo pulgar sobre la superficie de granito — Está grabado, alguien se ha molestado mucho en hacer una gamberrada, ¡Qué bueno!

Mientras él se reía a carcajadas y examinaba cada mineral de aquella cabeza, Paula se acercó con prudencia hasta quedar a menos de dos metros de Lucas, y después de girar el cuello a ambos lados para cerciorarse de que el aullido que acaba de escuchar era solo fruto de su imaginación, preguntó:

— ¿Qué pone? ¿Quién hizo eso?

—Pone mmmm, José Luis Fernández… Vaya ganas! Ponerse a grabar el nombre completo.

— ¿Crees que fue ese el que le arrancó también las alas?

—Y yo que sé, ¿Me has visto cara de adivino? — Se levantó, pero sin darse la vuelta para mirar a su amiga, se bajó la cremallera del pantalón.

—¿Qué haces? No irás a mearle encima? Oh Dios, estás loco de remate— Un segundo aullido de lobo más cercano hizo que ella apuntase con la luz hacia un lateral del camino.

—¿Y por qué no? Tendrá sed, no creo que le traigan muchas cervezas. —Rio, girando la cabeza hacia Paula.

Un tercer aullido, fuerte como una tormenta de truenos paralizó a ambos chicos. Y sorprendiendo al joven Lucas, que apenas había podido bajarse del todo la cremallera, una mano salió como un gusano huesudo de la tierra húmeda, justo al lado de su pie derecho. Con la rapidez de una cobra, la zarpa apresó su tobillo y los gritos de desesperación no se hicieron esperar. La linterna de Lucas cayó al suelo, y una segunda mano surgió del barro, hincándose en el tobillo izquierdo. Aquellas manos muertas le apretaban con la fuerza de once hombres, y tiraba de él hacia el fondo, queriendo traérselo hasta su hogar en el inframundo.

Paula, paralizada, iluminaba con su linterna a su joven amigo que se encontraba hundido ya por la cadera en el asqueroso fango que ahora empezaba a burbujear como si fuese un caldo al fuego. Los gritos de terror y auxilio le perforaban la cabeza, y cuando su amigo suplicaba en el nombre de Dios que le ayudasen, una tercera garra salió con un brazo largo como una lanza, y agarrándole por la cara, hincándo las negras uñas en sus facciones, lo hundió completamente en el subsuelo, como quien clava un clavo. Desapareció, y solo las burbujas seguían saliendo a flote. Ella, con la recuperación momentánea de la cordura, echó a correr hacia el pueblo, mientras perdía las zapatillas de deporte por el camino, la falda se le rasgaba por las ramas de los árboles, y el pelo se le iba enganchando en las cortezas.

Y allí, sin burbujas, quedaba la escultura del ángel caído con un nuevo nombre tallado en su frente: Lucas Álvarez.

19 respuestas a “No te des la vuelta…

    1. De verdad? Pues estaba pensando seguir con este tipo de género. Tengo bastantes ideas en mi cabeza jajaja. Y la verdad, quería descansar un poco de la ciencia ficción y centrar los próximos relatos en el terror y novela negra.
      La próxima publicación, en tu honor!! 🙃

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