Fuego en el agua

El casco del barco Misericordia rompía las olas y se abría paso por el suelo azul del Océano Atlántico. La madera tratada con barniz tintado brillaba bajo el sol y la lluvia de abril, y con el azote del aire en las velas, convertían las telas en el batir de una gaviota. El abombado cuerpo dejaba relucir diecisiete cañones por banda; nueve en la fila inferior y ocho en la superior. Las bocas de color negro carbón asomaban tímidamente por los ventanucos, apuntando hacia el horizonte; y el mascarón de proa, una sirena con los cabellos de oro y las escamas de gris tormenta, invitaba a que los tímidos delfines, que se arremolinaban saltando cerca de la quilla, se adentrasen como tripulantes del navío.

El viento seguía rugiendo con fuerza en cubierta y el timonel sujetaba con ambas manos las manetas del enorme aro de madera noble para evitar los embistes del mar traicionero. Sus oídos, atentos a las órdenes del almirante que concentraba el iris de su ojo derecho en el catalejo dorado de tres aumentos, y que con voz ronca informaba sin apartar la vista del mar.

– Gire todo a babor señor Smith, manténgalo después firme y espere.

El timonel apoyo su cuerpo sobre la madera para poder conseguir la fuerza necesaria, y con el movimiento veloz de sus experimentados brazos, el barco empezó a virar bruscamente hacia babor.

– ¡Aguantar las velas y apocarlas al tiempo! – dijo el almirante mientras bajó el catalejo para echar una mirada al vigía que se encontraba en el mástil mayor.

– ¡Seria mejor recogerla señor, se aproxima tormenta y el buque inglés está a tiro de cañón! – Gritó el vigía desde lo alto, apuntando con su dedo a estribor, donde se podía ver al enorme navío de guerra.

– Quien el tiempo se expone a predecir, se expone a mentir– El almirante sonrió y volvió su ojo al catalejo– No considere la lógica del mar explicable, grumete.

Giró la cabeza, apuntando con el instrumento hacia donde el dedo del vigía indicó, y con la mano derecha en alto gritó:

– ¡Fuego en batería! ¡Ahora!

Y el rugido de fuego iluminó como lengua de dragón, juntándose el agua y el fuego en una lucha por dominarse.

2 respuestas a “Fuego en el agua

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